No sé porque tardo tanto en actualizar mis diarios de viaje, este que estás leyendo actualmente pertenece a un viaje a Marruecos que tomé hasta 2 años. Cuando viajaba de verdad en 2002 – 2003, actualizaba mi blog de viajes cada mes. Iba a una cafetería que encontré en mi libro guía y transformaba unas semanas de anotaciones en mi diario en algo que consideraba semi-coherente y semi-interesante. Por supuesto, no tenía mucho que hacer, aparte de relejarme sin rumbo en la playa y compartiendo una cerveza de vez en cuando con otros viajeros mientras discutabamos unas ideas media horneadas sobre políticos internacionales o algunas tonterías. Imaginaba que solo unos pocos amigos leían mis diarios de viajes, y que de ellos, nadie le importaba.
Salto hacia adelante - Noviembre 2010. En la boda de un amigo hace un par de meses, descubrí que me había equivocado, por lo menos sobre el parte de nadia le importaba. Mi amigo Ryan, con quien no habia hablado por años, me dijo que cuando empecé mis viajes en 99, él había esperado cada actualización de mis diarios de viaje, asimilando cada uno palabra por palabra. Al principio pensé que me estaba adulando pero empezó a recitar detalles específicas que incluso yo había olvidado. Una foto viejo que había subido hace 10 años: yo con el cabello de color naranja, usando botas de goma, parado con unos “ticos” en frente de un tractor rojo que estaba a punto de llevarnos a las montañas. (En 1999, había pasado 3 meses como voluntario en una reserva de naturaleza en Costa Rico. Por aburrimiento, intenté blanquearme el cabello pero salió naranja). Me quedé antónito y juré que empezaría subir mis historias y fotos de nuevo. Así que, para Ryan Stevenson de Long Beach, California, este diario de viajes está dedicado a ti.
Empieza del diario de viajes
Nubes de mal agüero
Invierno, 2007. Mi novia Sarah y yo queríamos tomar un viaje juntos y pasar la Navidad y año nuevo en en sitio más caloroso y exotico que el noreste de los Estados Unidos. Marruecos parecía un buena opción, está relativamente cerca, relativamente barato, y relativamente... pués, exotico. Además, no tendríamos aguantar el zumbido infinito de la mala música de Navidad emanando de cada esquina de Nueva York. Fue la primera vez que habíamos ido a Africa, mi primera vez en un país musulmán (Sarah había ido a Irán una vez) y nuestra primera vez haciendo un viaje largo juntos. No sabía que las semillas de nuestra fractura inminente se sembrarían en Marruecos...
Empezamos nuestro viaje de buenas relaciones en el norte del país, llegando en Tanger y tomando un bus inmediatamente al puebo hermoso de Chefchaouen. Chefchaouen fue encantador, el barrio judeo lleno de casas pintadas de color azul y blanco, con callejones sinuosos sobre unas colinas exuberantes y verdes. Desafortunadamente había lluvia y nubes durante toda nuestra estancia. Después de unos días dando vueltas por las calles en nuestros impermeables, comiendo cuscús al dentro y recibiendo ofertas para comprar hachís todo el tiempo, salimos por las valles secos y las ciudades medievales de Meknés y Fés.
El silencio de las ovejas y delícias marroquís
El principio de nuestro viaje correspondió a la fiesta islámica de Eid al-Adha. Esta fiesta anual es la segunda de las dos fiestas de Eid1 y consiste en el sacrificio de cientos de millones de ovejas2 en el mundo musulmano para conmemorar la buena voluntad de Abraham para sacrificiar su hijo Ismael como un acto de obediencia a Dios.
Acordando el cuento, Dios ordenó a Abraham que mate su hijo Ismael solo para demonstrar su fe ciega en Dios. Justo cuando Abraham estaba a punto de hacerlo, Dios le permitió sacrificar un carnero en vez de su hijo. Buena suerte para Ismael, pero muy malo para ovejas desde ese momento. En Chefchaouen, estabamos perseguido por los balidos de las pobres ovejas en ruta a su muerte, típicamente por grupos de niños. En nuestra próxima parada, la ciudad de Meknés, encontramos una plaza llena de cuerpos de ovejas y tuvimos que cruzar de puntillas, charcos de sangre.
“Same Same, but Different”... en Marruecos.
La frase rara tailandesa “Same same, but different” (igual igual, pero diferente) aplica a las dos ciudades interiores de Marruecos, Fés y Meknés. Ambas ciudades tienen muchas similaridades, tamaño, ubicación, y sitios turísticos. Pero por algúna razón, la medina (ciudad antigua) de Fes es un poquito más intrincado que la medina de Meknés. Los mercados de especias son un minúsculo más acres y bulliciosos que los de Meknés. Y las murallas de la ciudad son un poquitico más grande, detelladas y conservadas que las de Meknés.
Pasamos unos días caminando por dichos mercados, medinas y curtidurías, sacando fotos y siendo despertados en las mañanas por las llamadas a la oración. Un día fuimos a las ruinas romanas en Volubilis, ubicado en el paisaje entre las dos ciudades. Después de una semana, nos embarcamos un tren para Marrakech.
Regla de dientes
Después de viajar unas semanas en Marruecos, empezarás aprender algunos de los trampas empleadas por los estafadores locales. Después de callerme por algunos al principio de nuestro viaje, empecé de formular mi “regla de dientes.” La regla es: si alguién te acerca, particularmente en una estación de autobuses u otros sitios donde hay muchas turístas, generalmente lo peor el estado de su higiene dental, lo más probable que está intentando de engañarte de algo. Nos callemos un par de veces por el truco “Dejame ayudarte en el autobus con tu equipaje... y también hay un cuota de 20 dirham para la ayuda” y casí nos engañaron con el “no, el autobus no corre hoy, pero mi primo tiene carro y les puede llevar... por 50 dólares”, todos por tíos con muy mala higiene dental.
Desiertos, oases y Kasbahs por minibus y camello
En cuanto que llegamos a Marrakech, pasamos una agencia de viajes y reservamos un viaje a unos sitios un poco lejos y difíciles a visitar. El día siguiente, embordamos un minibus con un grupo de turístas y salimos! En cuatro días, conducimos cientos de kilometros y vimos kasbahs (fortalezas del desierto), cañones, oases de palma con sus pueblos correspondientes, fábricas de alfombras, y viajes de noche a través del desierto. Una mañana, después de pasar la noche en un acampamiento berbere, nos levantamos antes del amanecer, subimos la duna más alta del area, y miramos la salida del sol sobre las dunas de Erg Chebbi y el Desierto Sahara. Fue el destacado de mi viaje, un momento espectacular que siempre recordaré.
¡Marrakech!
Cuando volvimos del viaje intenso al desierto, solo queríamos relejarnos y disfrutarnos de Marrakech. La ciudad es, definativamente el centro turístico de Marruecos, llena de más vistas, sonidos, olores, y sabores que una persona puede asimilar en una vida. Nos alojamos cerca de la plaza central, Dar Djemma el Fna. Pasamos unas noches en un riad (casa de huéspedes) hermoso. Allí, celebramos el muerte de 2007 y el nacimiento de 2008. Tuvimos un masaje y baño de vapor en un hamam de estilo turco. Negociamos por recuerdos, nos perdimos y nos encontramos en los callejónes de la medina. Desperados a comer cualquier cosa aparte de cuscús y tajines, probamos un restaurante italiano de mala pinta que anunciaba, “Música berbere tradicional esta noche!” (significó “Miren músicos y bailarines mediocres mientras comiendo la peor comida en Marruecos”) y inventamos una bocadilla marroquí, que consitia de albondigas kefta y el queso La Vache Qui Rit (La vaca que se rie) envuelto en una pita gruesa. También probé caracoles y un cuarto de una cabeza de oveja en Djemma el Fna y saque fotos y videos de todo que ví.
Essouira
Después del año nuevo, fuímos al pueblo costero de Essouira. Hermoso, sereno y lleno de mariscos frescos, pasamos nuestros días dando vueltas en la ciudad vieja, intentando de decidir cuales de los restaurantes de mariscos parecía lo más prometedor, y comprando joyeros de madera de naranja para regalar a mi hermana y amigas. Me enteré luego que la madera de naranja es basicamente un especie conservado en Marruecos, así que no lo compres a pesar de su aspecto hermoso y aroma delicada.
Espero que les disfrutieran de este diario de viajes largo. Nos vemos pronto.
- Charles, 27 Octubre, 2010
1 El primer Eid en el año es Eid ul-Fitr, que demarca el fin de Ramadan, el mes sagrado musulmán.
2 Otros animales, como cabras y camellos, pueden ser sustituídos por ovejas.
